La Paz de Dios

Como hombres no existimos, es falso. La Humanidad es falsa: es la idea de que no haya Dios y de que “algo”, ego, se le pueda enfrentar. Lo falso es irreal, no existe aunque parezca hacerlo. Es al contemplar esa devastacion que el milagro te recuerda dulcemente que todo lo que ves es falso, porque contraria la Palabra de Dios: no es eterno. La forma es falsa, irreal. Es un Don de Dios que lo temporal solo exista en sueños. De esa manera, su Ser, Inalterable, Inmanente, Eterno y Feliz, jugara por siempre el juego que El mismo crea para Si mismo. Si es eterno es real, sino es irreal.

Hay una ley que dice:

Lo real no puede ser amenazado.
Lo irreal no existe.
Esta es la Paz de Dios.

Que la Paz y los Milagros nos arrullen.

Compartir sueños

Lo que les confiere realidad a los perniciosos sueños de odio, maldad, rencor, muerte, pecado, sufrimiento, dolor y pérdida es el hecho de compartirlos. Si no se comparten, se perciben como algo sin sentido. Pues al no prestarles apoyo dejan de ser una fuente de miedo. Y el amor no puede sino llenar el espacio que el miedo ha dejado vacante porque ésas son las únicas alternativas que existen. Donde uno aparece, el otro desaparece. Y el que compartas, será el único que tendrás. Y tendrás el que aceptes, pues es el único que deseas tener. (T.28.V.2.)