El milagro y la música

“Un curso de milagros” te ofrece un nuevo sistema de pensamiento llamado “milagro”. El milagro es totalmente opuesto a tu sistema anterior, el “ego”.

Lo primero que hace el milagro es recordarte que todo cuanto crees ver es un sueño, y por lo tanto, no es real. Lo real es eterno, y tu sólo ves cosas efímeras. Así que el milagro sigue siendo un sueño, pero este es el sueño de Jesucristo: un sueño de alegría.

Para entender el milagro vamos a hacer una comparativa con la música. La música -sin palabras, sin letra, sin canto, sin tu lenguaje- es la cosa más parecida al milagro que puedes encontrar. Todos llevamos la música adentro, nadie tiene que enseñarte, es natural. Insisto, ahora debes separar la música de las palabras para comprender correctamente.

Cuando la música comienza, todos pueden compartirla, ya sea mediante instrumentos, percusión, palmas, silbidos, lalala, etc. No hemos llegado aún a la letra. Es fácil compartir una melodía sin haberla escuchado nunca, basta con seguir el ritmo e ir improvisando tu parte.

Así es el milagro, obvio, elemental, natural, sencillo, compartible por todos, todo el tiempo, sin excepciones. Si alguna vez has participado, seguro que sí, en una improvisación espontánea, ves cómo la música conduce inexorablemente hacia la libertad y la alegría. Nada puede entorpecerla.

Bueno, sí que hay algo que puede estorbar: abandonar la plenitud. Este es el trabajo del ego: te muestra que “alguien” está tocando mal. Si tu crees al ego, y esta es una decisión personal, pues “la has cagado”. Inmediatamente comenzarás a no participar, comenzarás a quejarte, a decir que la gente toca mal, querrás castigar a los transgresores, y bla, bla, bla. La respuesta es saltar el ego, y regresar al milagro. Puedes ignorar las quejas aunándote a la música, el milagro, y puedes seguir tocando aunque parezca que haya errores, dando lo mejor de ti.

Y si puedes malinterpretar la música, imagina si añades las palabras de una canción. La gran mayoría de canciones incorporan letras diseñadas por el ego, que te harán creer lo inverosímil, lo imposible. Pero la solución es la misma: ignora los errores y reúnete con el milagro. No necesitas cambiar la letra de la canción, basta con saltarla o ignorarla o no hacerle caso, mientras continuas haciendo música integrado con tus hermanos, viviendo el milagro.

Recibe ahora la eterna música que Dios me dio para ti.

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3 respuestas a “El milagro y la música

  1. marimar1073 2016-07-20 / 17:29

    Hola Gracias por el mensaje. Estudio música y precisamente estoy atravesando una situacion donde hay que interpretar libremente algo muy simple pero no fluye. Creo que cuando no hay conexion la musica no fluye y se vuelve como la letra porque los sonidos discordantes a destiempo no se vuelven musica tiene que haber una inspiracion divina y o uno o varios creadores para que se del el milagro de la musica, sino se hace necesario utilizar tecnicas de improvisacion y para eso hay que estudiar.
    Lo que queda cuando no fluye es la frustracion. Es interesante ahondar mas en el tema y porque estos analisis sirven mucho. Pero no veo la completud.

    • Itx 2016-07-20 / 20:27

      Es un asunto muy sencillo: ni la música ni el amor se pueden “poseer”, y de ahí vienen los errores. El amor es para todos, pero tu crees que puedes reducir su alcance, y te dedicas a amar sólo a unos cuántos. El amor se irá para ti cada vez que tu desees recortarlo. O amas a todos o no amas, es así de fácil.

      En música es igual. La música es para todos. Así, cada vez que tu crees mejorar la situación, elaborando una “hermosa” partitura, en realidad estás reduciendo el número de personas que podrán intervenir, y eso recorta la música. Tu partitura necesitará músicos de élite que sepan ejecutarla, y todos los demás quedarán ausentes. Quizás podrían ser buenos oyentes, pero no podrán ejecutar tu música si no han estudiado. Has limitado a la música, y ahora ella te exige buenos músicos.

      Siempre es así. Los dones de Dios son para todos, y si tu los limitas, ellos comenzarán a limitarte a ti, y tu creerás que el amor te ha abandonado, o que “no hay conexión”, o que “algo va mal”, o que se necesita “inspiración divina”.

      Y ese problema se repetirá siempre que uses una partitura. Ahora haz la siguiente prueba: no uses partitura, deja que cada cual se exprese libremente, deja que todos se adentren en su ser, y dejad que la música comience, y luego me lo cuentas. Sin libertad no puede haber expresión, y una partitura es justo lo contrario de la libertad.

      Me consta que hay partituras bellísimas, pero son elitistas: unos pocos tocan, y los demás escuchan. Si quieres que todos toquen, quita los límites. Quita la partitura y todos pueden intervenir.

      • marimar1073 2016-08-01 / 02:40

        Gracias por la respuesta. no coincido en el elitismo en la música académica. Creo que componer obras tan bellas es un don de Dios también y el sólo echo de poder escuchar es recibir el mensaje de Dios. Sio se cae en un elitismo inverso donde hay que rebajar nivel y excluir a quienes tienen demasiado nivel. Creo que Dios se expresa de muchas maneras y la música es una de ellas, cualquier tipo de musica incluso la academica. Saludos!!

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