Las ilusiones y la realidad del amor

 
No temas examinar la relación de odio especial, pues tu liberación radica en que la examines. Sería imposible no conocer el significado del amor si no fuese por eso. Pues la relación de amor especial, en la que el significado del amor se halla oculto, se emprende solamente para contrarrestar el odio, no para abandonarlo. Tu salvación se perfilará claramente ante tus ojos abiertos a medida que examines esto. No puedes limitar el odio. La relación de amor especial no lo contrarrestará, sino que simplemente lo ocultará donde no puedas verlo. Mas es esencial que lo veas, y que no trates de ocultarlo. Pues el intento de equilibrar el odio con el amor es lo que hace que el amor no tenga ningún significado para ti. No te das cuenta de la magnitud de la ruptura que esto representa. Y hasta que no te des cuenta de ello, no podrás reconocer la existencia de dicha ruptura, y, por lo tanto, no podrá ser subsanada.
Los símbolos del odio enfrentados a los del amor parecen dar lugar a un conflicto que no existe. Pues los símbolos siempre representan algo diferente de sí mismos, y si el amor lo es todo, la idea de un símbolo de amor no tiene sentido. Saldrás ileso de este último acto del proceso de des-hacimiento, y emergerás finalmente como lo que eres. Éste es el último paso en el proceso de estar listo para Dios. No te muestres renuente ahora, pues estás demasiado cerca, y cruzarás el puente sin ningún contratiempo, al ser transportado serenamente de la guerra a la paz. Pues la ilusión de amor jamás te satisfará, pero la realidad del amor, que te espera al otro lado, te lo dará todo.
La relación de amor especial es un intento de limitar los efectos destructivos del odio, tratando de encontrar refugio en medio de la tormenta de la culpabilidad. Dicha relación no hace ningún esfuerzo por elevarse por encima de la tormenta hasta encontrar la luz del sol. Por el contrario, hace hincapié en la culpabilidad que se encuentra fuera del refugio, intentando construir barricadas contra ella a fin de mantenerte a salvo tras ellas. La relación de amor especial no se percibe como algo con valor intrínseco, sino como un enclave de seguridad desde donde es posible separarse del odio y mantenerlo alejado. La otra persona envuelta en esta relación de amor especial es aceptable siempre y cuando se ajuste a ese propósito. El odio puede hacer acto de presencia, y de hecho se le da la bienvenida en ciertos aspectos de la relación, pero la relación se mantiene viva gracias a la ilusión de amor. Si ésta desaparece, la relación se rompe o se vuelve insatisfactoria debido a la desilusión.
El amor no es una ilusión. Es un hecho. Si ha habido desilusión es porque realmente nunca hubo amor, sino odio, pues el odio es una ilusión y lo que puede cambiar nunca pudo ser amor. No cabe duda de que los que eligen a algunas personas como pareja en cualquier aspecto de la vida, y se valen de ellas para cualquier propósito que no desean compartir con nadie, están tratando de vivir con culpabilidad en vez de morir de ella. Éstas son las únicas alternativas que ven. Para ellos el amor es sólo un escape de la muerte. Lo buscan desesperadamente, pero no en la paz en la que él gustosamente vendría hasta ellos quedamente. Y cuando descubren que el miedo a la muerte se cierne todavía sobre ellos, la ilusión de que la relación de amor especial es lo que no es se desvanece. Cuando se desmantelan las barricadas contra el miedo, éste se abalanza adentro y el odio triunfa .
No hay tal cosa como triunfos de amor. Sólo el odio está interesado en el “triunfo del amor”. La ilusión de amor puede triunfar sobre la ilusión de odio, pero siempre a costa de convertirlas a las dos en ilusiones. Mientras perdure la ilusión de odio, el amor será una ilusión para ti. Por lo tanto, la única elección que te queda entonces es cuál de las dos ilusiones prefieres. En la elección entre la verdad y la ilusión no hay conflicto. Si se viesen desde este punto de vista, nadie tendría dudas acerca de cuál elegir. Mas el conflicto se manifiesta en el instante en que la elección parece ser entre ilusiones, si bien esta elección es intranscendente. Cuando una alternativa es tan peligrosa como la otra, la decisión tiene que ser una de desesperación.
Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él. No es necesario que busques lo que es verdad, pero sí es necesario que busques todo lo que es falso. Toda ilusión es una ilusión de miedo, sea cual fuere la forma en que se manifieste. Y el intento de escapar de una ilusión refugiándote en otra no puede sino fracasar. Si buscas amor fuera de ti, puedes estar seguro de que estás percibiendo odio dentro de ti y de que ello te da miedo. Pero la paz nunca procederá de la ilusión de amor, sino sólo de la realidad de éste.
Reconoce esto, pues es verdad, y la verdad tiene que ser reconocida para que se pueda distinguir de la ilusión: la relación de amor especial es un intento de llevar amor a la separación. Y como tal, no es más que un intento de llevar amor al miedo y de hacer que sea real en él. La relación de amor especial, que viola totalmente la única condición del amor, quiere realizar lo imposible. ¿Cómo iba a poder hacer eso salvo en ilusiones? Es esencial que examinemos muy de cerca qué es exactamente lo que crees que puedes hacer para resolver un dilema que te parece muy real, pero que en realidad no existe. Ya estás muy cerca de la verdad, y esto es lo único que se interpone entre ti y el puente que te conduce hasta ella.
El Cielo aguarda silenciosamente, y tus creaciones extienden sus manos para ayudarte a cruzar y para que les des la bienvenida. Pues son ellas lo que andas buscando. Lo único que buscas es tu compleción, y son ellas las que te completan. La relación de amor especial no es más que un pobre substituto de lo que en verdad -y no en ilusiones- te completa. La relación que tienes con tus creaciones está libre de culpa, y esto te permite contemplar a todos tus hermanos con gratitud, pues tus creaciones fueron creadas en unión con ellos. La aceptación de tus creaciones es la aceptación de la unicidad de la creación, sin la cual nunca podrías ser completo. Ninguna clase de especialismo te puede ofrecer lo que Dios ha dado, y lo que tú das junto con Él.
Al otro lado del puente se encuentra tu compleción, pues estarás completamente en Dios, sin querer nada en especial, excepto ser exactamente como Él, y mediante tu compleción le brindarás a Él la Suya. No tengas miedo de cruzar el puente y entrar a la morada de la paz y de la perfecta santidad. Sólo ahí está establecida para siempre la compleción de Dios y la de Su Hijo. No busques esto en el desolado mundo de las ilusiones, donde nada es seguro y todo te deja insatisfecho. En el Nombre de Dios, estáte completamente dispuesto a abandonar todas las ilusiones. En cualquier relación en la que estés totalmente dispuesto a aceptar la compleción y sólo la compleción, ahí Dios se completa, y Su Hijo junto con Él.
El puente que conduce a la unión contigo mismo conduce inevitablemente al conocimiento, pues fue construido con Dios a tu lado, y te conducirá directamente hasta Aquel en Quien reside tu compleción, la cual es completamente compatible con la Suya. Cada ilusión que aceptas en tu mente considerando que es alcanzable, invalida tu propia sensación de compleción, y, de esa forma, niega la Plenitud de tu Padre. Cada fantasía, ya sea de amor o de odio, te priva del conocimiento, pues las fantasías son el velo tras el cual la verdad yace oculta. Lo único que necesitas para descorrer ese velo que tan negro y tupido parece, es valorar la verdad por encima de cualquier fantasía y no estar dispuesto en modo alguno a conformarte con ilusiones en lugar de la verdad.
¿No te gustaría poder pasar del miedo al amor? Pues tal parece ser la travesía. El amor te llama, pero el odio quiere retenerte. No escuches la llamada del odio ni veas ninguna fantasía. Pues tu compleción radica en la verdad y sólo en la verdad. En cada llamada del odio y en cada fantasía que surge para demorarte, ve sólo la petición de ayuda que se eleva incesantemente desde ti a tu Creador. ¿Cómo no habría Él de responder si tu compleción supone la Suya? Él te ama sin ilusión alguna, tal como tú no puedes sino amar también. Pues el amor está totalmente exento de ilusiones, y, por lo tanto, libre de miedo. Aquel a quien Dios recuerda, sólo puede gozar de plenitud. Y Dios nunca se ha olvidado de lo que le brinda plenitud. En tu compleción reside la memoria de Su Plenitud y Su gratitud hacia ti por Su compleción. En Su vínculo contigo reside tanto Su incapacidad de olvidarse como tu capacidad de recordar. En Él están unidos tanto el que estés dispuesto a amar, así como todo el Amor de Dios, Quien jamás se olvidó de ti.
Del mismo modo en que tu Padre no puede olvidarse de la verdad que mora en ti, tú tampoco puedes dejar de recordarla. El Espíritu Santo es el puente que conduce hasta Él, el cual fue construido mediante tu voluntad de unirte a Él, y creado por Su júbilo en unión contigo. La jornada que parecía interminable está llegando a su fin, pues lo que es interminable está muy cerca. Ya casi lo has reconocido. Démosle ahora juntos la espalda a todas las ilusiones sin vacilación alguna, y no permitas que nada obstruya el camino que conduce a la verdad. Juntos emprenderemos el último viaje inútil que nos aleja de la verdad, y de ahí iremos juntos directamente a Dios, en gozosa respuesta a Su petición de que se le complete.
Si las relaciones especiales, de la clase que sean, dificultan la compleción de Dios, ¿qué valor pueden tener para ti? Lo que supondría un impedimento para Dios tiene que serlo para ti también. Sólo en el tiempo parece posible que algo pueda impedir la compleción de Dios. El puente a través del cual Él quiere llevarte en Sus brazos, te lleva del tiempo a la eternidad. Despierta del tiempo, y sin miedo alguno contesta la llamada de Aquel que te hizo eterno cuando te creó. A este lado del puente que conduce hacia la intemporalidad no entiendes nada. Pero conforme lo cruces con paso ligero, sostenido por la intemporalidad, se te conducirá directamente al Corazón de Dios. Y ahí, y sólo ahí, en el centro de Su Corazón, estarás a salvo para siempre porque gozarás de compleción eternamente. No hay velo que el Amor de Dios en nosotros no pueda descorrer. El camino a la verdad está despejado. Recórrelo conmigo.
(Texto 16.IV Las ilusiones y la realidad del amor )
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2 respuestas a “Las ilusiones y la realidad del amor

  1. martina 2013-09-09 / 11:24

    Recordemos. Gracias Itx.

  2. diana ines bitar 2013-09-09 / 12:57

    que Hermosa manera de encarar el dia !!

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