Hacer vs Ser

Ayer, en un grupo de estudio se suscitó la cuestión referente a qué debo hacer en situaciones de aparente conflicto. Aquí os comparto mi reflexión al respecto.

“Hacer algo siempre involucra al cuerpo. Y si reconoces que no tienes que hacer nada, habrás dejado de otorgarle valor al cuerpo en tu mente. He aquí la puerta abierta que te ahorra siglos de esfuerzos, pues a través de ella puedes escaparte de inmediato, liberándote así del tiempo. Esta es la forma en que el pecado deja de ser atractivo en este mismo momento. Pues con ello se niega el tiempo, y, así, el pasado y el futuro desaparecen. El que no tiene que hacer nada no tiene necesidad de tiempo. No hacer nada es descansar, y crear un lugar dentro de ti donde la actividad del cuerpo cesa de exigir tu atención. A ese lugar llega el Espíritu Santo, y ahí mora. El permanecerá ahí cuando tú te olvides y las actividades del cuerpo vuelvan a abarrotar tu mente consciente.” (Un curso de milagros, Texto, 18,VII,7)

Toda la sección 15,VII, No tengo que hacer nada, es importante al respecto. Por eso decía que, ante cualquier aparente problema, la pregunta adecuada no es qué hago, sino QUIEN SOY. Cuando te preguntas qué hacer es señal inequívoca de que te hallas identificado con el cuerpo, y la salida del laberinto es siempre la misma: no tengo que hacer nada, sino SER quien realmente YO SOY.

Es cuando tu decides SER quien realmente eres, cuando te identificas con el SER ETERNO que eres, cuando estás consciente de tu GRANDEZA, que entonces tienes a tu disposición todos los milagros que crearán a tu alrededor la realidad que deseas, la que más te conviene.

Esto viene a ser lo que la Biblia llama la PROVIDENCIA. Cuando tu estas en tu SER nada te preocupa, pues sabes que la Providencia se ocupa de todo lo que necesitas. Brent Haskell lo expresa de esta manera en su libro “Viaje más allá de las palabras”:

“Es muy importante no olvidar uno de los mayores espejismos con los que tratas, es a ese que llamas tú mismo. Trascenderás esos pensamientos que parecen decirte lo que tú eres, más allá de esos pensamientos que parecen definirte como un ser separado. Porque en verdad no estás separado. Eres UNO. En verdad eres Dios. Eres el Hijo de Dios. Eres libertad. Eres Alegría. Y todo eso es amor. Y no puedes SER otro que ese.”

Y más adelante:

“Lo que siempre pasa cuando oyes palabras como estas, es que empiezas a formar imágenes o espejismos. Vienen pensamientos que tu piensas que piensas. Y haces preguntas, que piensas que haces: ¿Cómo puedo funcionar en el mundo? ¿Cómo puedo ir a mi trabajo? ¿Cómo puedo conseguir suficiente comida? ¿Cómo puedo estar calentito? ¿Cómo puedo ocuparme de mis obligaciones?”

Y también:

Te digo ahora, aunque en forma preliminar, verdaderamente no tienes que preocuparte por ninguna de esas cosas. Porque cuando experimentes este CURSO DE MILAGROS, cambiarás a un estado de ser, a un estado de discernimiento, que es libre de todos esos intereses y todos esos miedos.

Y más aún:

Eso será así porque en tu discernimiento, estarás libre de tus interpretaciones, de los pensamientos que piensas que piensas, de las imágenes, de los espejismos. Y en esa libertad, todo lo que tu SER imagina es tuyo instantáneamente. Porque tal es el poder que tienes como el Hijo de Dios.

El ESPIRITU que ERES se ocupará de todo lo que necesitas exactamente cuando lo necesitas, al único precio de abandonar tu ansiedad por planificar:

“La mente que ha sanado no planifica. Simplemente lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes que se le asignan. Descansa serena en la certeza de que ningún obstáculo puede impedir su avance hacia el logro de cualquier objetivo que sirva al gran plan que se diseñó para el bien de todos.” (Ej. 135, 11)

En síntesis, UN CURSO DE MILAGROS te propone el cambio más ventajoso que hallas podido imaginar nunca: que dejes de pensar en “hacer cosas” y pases a SER quien eres. Dicho de otra manera: que dejes atrás tu creencia de que eres un cuerpo y pases a SER el HIJO DE DIOS que es tu realidad inmortal.

No te vas a llevar el cuerpo a la eternidad, y no tienes que esperar su muerte para gozar de lo que eres. Cuando SEAS, tu cuerpo seguirá ahí mientras sea útil para los propósitos del Espíritu, pero tu habrás comenzado a vivir la dicha y el gozo desde el SER, que es tu herencia por la eternidad.

Lograr todo esto más sencillo de lo que aparenta a primera vista y sin duda infinitamente superior a todo lo que creas que puedes conseguir por tus propios medios; sin embargo, tu decisión es SAGRADA como hijo de Dios que eres, y nadie ni nada podrá forzarte nunca a cambiar de parecer.

Os regalo mis bendiciones en la certeza de que regresarán a mi muy aumentadas 🙂

One response to “Hacer vs Ser

  1. Cristina 2015-10-26 / 19:20

    La verdad es que los parrafos del Curso y los articulos que nos ofreces aqui me llegan mas que cualquiera de las explicaciones en las que muchas veces me pierdo en mi deseo de comprender la totalidad.
    Gracias hermano por recordarme de nuevo la grandeza de nuestro Ser.Es indudablemente,como dice B.Haskell,”uno de los mayores espejismos” con los que tratamos.
    Un abrazo

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